El AJD, conocido como Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, incrementa el costo de la escritura notarial requerida para establecer una hipoteca. Esta tasa fluctúa entre un 0,5% y un 1,5% del monto del préstamo concedido, dependiendo de la localización geográfica donde se formalice el mismo.
Es fundamental resaltar que el AJD está regido por el Real Decreto Legislativo 1/1993, del 24 de septiembre, que establece el marco legal de la Ley de Impuestos sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.
Este Real Decreto regula el impuesto sobre actos jurídicos relacionados con documentos notariales, administrativos y comerciales. En otras palabras, la Administración Pública cobra el AJD, el cual es actualmente recaudado por las Comunidades Autónomas, ya que han recibido el traspaso de estas competencias.
El monto a abonar dependerá no solo del valor otorgado en la hipoteca, sino también de la Comunidad Autónoma donde se efectúe la transacción.
Porcentajes según la región o comunidad
Las comunidades con el tipo impositivo más elevado, situado en un 1,5%, comprenden Aragón, Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña, Castilla y León, Murcia y Galicia. Castilla-La Mancha establece un 1,25%, mientras que Asturias, Baleares y Extremadura aplican un 1,2%.
Por su parte, en Cantabria, Canarias y La Rioja, la tasa es del 1%, mientras que Madrid tiene una rebaja al 0,75%, y en Melilla, Ceuta, País Vasco y Navarra, se aplica un 0,50%.
Concretando, si se otorga una hipoteca por un valor de 200.000€ en Madrid, el importe que deberá abonarse en concepto de AJD será de 2.250€.
Los especialistas en reclamaciones bancarias han señalado que, en lo que respecta a este impuesto, se trata del costo más significativo al momento de tramitar una hipoteca, ya que puede sobrepasar todos los demás gastos asociados a la hipoteca combinados.
En concreto, podemos decir que este tributo representa el 70% de los gastos relacionados con la constitución de una hipoteca, abarcando conceptos como gestoría, tasación, registro y notaría, convirtiéndose así en el desembolso más elevado que debemos considerar al adquirir una hipoteca.
Publicación actualizada en: